La estabilidad del precio del pélet, una garantía cada invierno

En los últimos meses, los continuos incrementos del valor de los carburantes fósiles han protagonizado unas de las subidas más destacadas de los últimos años. En algunos casos, como el gas o el carbón, han llegado a valores históricos. Mientras, alternativas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente como los pélets de madera llevan años asentados en la estabilidad, sin apenas variaciones en el precio que llega al consumidor.

El aumento del precio de los carburantes fósiles se produce, además, en una época en la que el consumo es mayor, ya que son aún la base de buena parte de los sistemas de calefacción europeos. Pero esta subida de los precios, lejos de ser puntual se ha venido repitiendo en los últimos años. Basta comparar la evolución de carburantes como el gas natural que en España se ha visto incrementado de forma considerable en los últimos años llegando a aumentar desde el año 2005 hasta un 48%.

Un incremento similar ha experimentado la electricidad, que ha pasado de un precio medio de 42,14 euros por megavatio hora (MWh) que se cotizaba en 2014 frente a los 70,99 euros por megavatio hora (MWh) que alcanzó en agosto, uno de los máximos de este año, aún por debajo del precio registrado el 7 de diciembre de 2017, cuando se situó en 71,07 euros, según datos del Operador del Mercado Ibérico de Electricidad (Omie).

La estabilidad del precio del pélet, la tónica dominante

Entre tanto, frente a esta escalada arrolladora de los precios de los fósiles, los precios del pélet gozan de una estabilidad que los convierte no solo en una alternativa sostenible ambientalmente sino también económicamente. Así, resulta casi paradójico comprobar que los precios del pélet para uso doméstico se mantienen prácticamente igual en 2018 que en 2014.

En los últimos cuatro años los pélets apenas han registrado un incremento del 2%, que evidencia la estabilidad del precio de este biocombustible. De hecho, el precio medio del saco de pélets de 15 kilos de venta al consumidor final se situaba en 2014 en los 4,35 euros y en el segundo trimestre de 2018 se comercializa por 4,5 euros. Es más, en estos cuatro años, el precio medio ha sufrido incluso un descenso fundamentalmente derivado de varios inviernos consecutivos con temperaturas anormalmente altas. Y la previsión de APROPELLETS para la campaña 2018-2019 y siguientes es que se mantengan los precios dentro del rango del segundo trimestre de este año, con una actualización anual directamente ligada al Índice de Precios al Consumo.