La biomasa forestal, una fuente de energía sostenible

La biomasa se viene utilizando como fuente de energía desde que el hombre descubrió el fuego. Aunque a lo largo de la historia ha ido evolucionando sus formas de aprovechamiento, se ha seguido utilizando en su forma más básica; quemar leña en un hogar abierto.

El carbón vegetal, aceites de origen vegetal, son ejemplos de una evolución temprana de la biomasa para su aprovechamiento como fuente de energía, calor y luz. En paralelo, el avance tecnológico de los hogares, lámparas y otros equipos de combustión han ido mejorado la experiencia y eficiencia de los múltiples usos de la biomasa.

Las múltiples formas de cómo y dónde obtener esta biomasa también ha ido evolucionado, pero si nos centramos en las de origen forestal; estas han ido desde la recolección de leña seca de los bosques, corta de árboles sin reposición, hasta la gestión forestal sostenible para el aprovechamiento de madera y leña que se viene desarrollando en la mayor parte de los países desarrollados.

Aun hoy en día en según que zonas del planeta, el uso de la biomasa forestal, tanto en forma de aprovechamiento como en el origen de la biomasa; se siguen utilizando y aprovechando de la misma forma que se hacía hace milenios. En muchas ocasiones estos usos tradicionales se hacen de forma insostenible.

Cuando entramos en el debate sobre la sostenibilidad medioambiental y la neutralidad en carbono de la biomasa forestal, a veces se utiliza una imagen tradicional de esta biomasa, quema de leña, y que nada tiene que ver con las tecnologías actuales de aprovechamiento como la gasificación, el biochar y los pellets de madera. No es lo mismo tampoco, la quema de biomasa en hogueras, chimeneas abiertas, estufas tradicionales; que los equipos más modernos como estufas y calderas de pellets, o las redes de calor, con eficiencias mucho mejores y reducción importante de emisiones.

Frente a la también utilizada imagen de la deforestación descontrolada de bosques vírgenes; la realidad es que la industria forestal en los países desarrollados conlleva una gestión sostenible de bosques secundarios que ya desde la antigüedad vienen teniendo actividad humana. Este aprovechamiento forestal sostenible actual es a su vez responsable del crecimiento de la superficie boscosa en la Unión Europea, España en particular y otros países como Estados Unidos durante las últimas décadas.

Ante la preocupación del cambio climático, y la búsqueda de soluciones medioambientalmente sostenibles para hacerle frente, la biomasa energética y su neutralidad en carbono se coloca como una pieza fundamental de las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático. Como sucede en otros ámbitos aparecen voces cuestionando su sostenibilidad y neutralidad en carbono, incluso realizando campañas contra la política de apoyo a uso de la biomasa por parte de la Unión Europea; muchas veces sin tener en cuenta las muy diferentes formas de aprovechamiento de la biomasa. Nadie discute que se puede hacer un uso irresponsable e insostenible de la biomasa; que desplace el uso agrícola del terreno imprescindible para el suministro de alimentos, la deforestación incontrolada, o la quema ineficiente y sin control de sus emisiones. Una imagen real en algunas zonas del planeta, algo caricaturesca; pero que nada tiene que ver con la biomasa sostenible mediante el aprovechamiento de subproductos de la industria forestal y maderera que se lleva a cabo en países desarrollados.

Frente a las dudas y cuestionamiento de la sostenibilidad de la biomasa que surgen a veces como denuncias contra modelos muy particulares de aprovechamiento biomásico, o con intención de dar mayor preponderancia a otras tecnologías energías renovables; son múltiples las fuentes que coinciden en la importancia de la biomasa en general y de la forestal en particular. Y de la necesidad de contar con la biomasa sostenible dentro del mix de energías renovables.

La Unión Europea, el Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático, múltiples gobiernos e instituciones, apoyados por un amplio consenso académico y científico mantienen la importancia a largo plazo de la gestión forestal mediante el aprovechamiento de madera, fibra y energía; para mantener y aumentar los sumideros de carbono forestales, obteniendo un beneficio sostenido en el tiempo para la mitigación del cambio climático.

La biomasa incluye múltiples tipos y formas de aprovechamiento con muy diferentes características. La confusión malintencionada entre las formas más tradicionales y las más sostenibles hace flaco favor a la lucha contra el cambio climático. Desvía esfuerzos y atención sobre lo que realmente importa; la erradicación de los combustibles fósiles, e ir desplazando las formas más básicas de aprovechamiento forestal y biomásico por las tecnologías más modernas ya disponibles, que se mantienen en muchas partes del planeta.

En próximas entradas en este blog, os iremos contando y explicando las características que hacen de la biomasa forestal una solución verdaderamente sostenible medioambientalmente;  haciéndonos eco de los consensos científicos alcanzados sobre este tema, y contestando sobre las dudas que se plantean desde determinados actores.

 

Fernando Hernández Cuadra

Consultor energético y secretario técnico de Apropellets