PELLET: busque, compare y, si encuentra algo mejor… cómprelo!

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La frase la hizo popular hace ya unos lustros un directivo de una empresa de detergentes, en un anuncio de televisión. Hoy los medios para llegar al gran público son varios centenares, frente a los de aquel entonces. A la aparición de nuevos medios convencionales se suma la formidable penetración de las redes sociales.  Es, en este marco, en el que conviene saber separar lo informativo de lo comercial o la opinión de la información.   Algo así está ocurriendo con las energías: muchos se ponen el “traje” (¿o disfraz?) de verdes, pocos lo son. Y, sin duda: eólica, geotermia, solar  y biomasa (muy especialmente el Pellet) los son, lo vienen siendo desde el principio de los tiempos: viento, fuentes termales, exposición solar y madera están en nuestras vidas desde el principio de la evolución humana.

La madera, el pellet,  es la biomasa más conocida, eficiente y consumida por los usuarios, está formado por serrín de madera prensada, que se aglomera de forma natural por la lignina presente en la madera. Este material es el más popular puesto que  aporta un gran poder calorífico, produce muy poco residuo en forma de ceniza como resultante de la combustión, es de fácil almacenaje y ofrece la posibilidad de aplicación en estufas y calderas, permitiendo que funcionen de forma totalmente automática. Además, el CO2, que se emite durante su combustión es equivalente al que ya ha capturado el árbol durante su crecimiento, generándose un balance de CO2 neutral que no contribuyen al efecto invernadero.

Hoy en día, encontramos una amplia variedad de combustibles renovables como los huesos de aceituna, las astillas o la cáscara de almendra aunque indiscutiblemente el pellet continúa siendo la mejor opción. En el portal de Bionergy Internacional comentaban recientemente las ventajas de la cáscara de este fruto seco frente al pellet, en vez de compararlo con los combustibles fósiles, además de ser este último (el pellet), la mejor elección por todos los procesos de certificación que requiere, por su funcionalidad, versatilidad y características.

A diferencia de otras biomasas, el pellet es un material estandarizado a nivel mundial, y dispone de certificados de calidad tanto en el proceso de fabricación como en el de distribución mientras que los de cáscara no los tienen debido a su bajo volumen de producción. Este renovable procedente del serrín de la madera debe cumplir una serie de medidas mínimas de calidad, como por ejemplo, que la madera utilizada sea virgen, sin ningún tipo de tratamiento,  y para controlar que se cumplan todos los requisitos se utiliza fundamentalmente: El sistema de certificación de calidad ENplus (el más común en nuestro país) implantado por la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM) o el sistema de certificación de calidad DINplus, de la matriz de certificación alemana DIN CERTCO. Además, la norma ISO 17225-2 para pellets no industriales, establece tres niveles de calidad según sus características técnicas: Clase A1 (Madera de origen forestal y residuos de madera sin tratar químicamente con bajos contenidos en cenizas, nitrógeno y cloro), clase A2 (pellets con contenidos en cenizas, nitrógeno y azufre algo mayores que en la clase anterior) y la clase B (permite también utilizar madera que proviene de reciclaje).

A parte de estos niveles de calidad, la disponibilidad del pellet no se ve  condicionada por la producción del fruto seco y las cenizas que genera son muy inferiores a otros renovables. A todo esto, debemos de sumarle los parámetros del pellet como la humedad, PCI y cenizas que son más homogéneos y controla dos por organismos independientes y acreditados.

Y no debemos olvidarnos de las calderas de pellet, que pueden alcanzar una mayor eficiencia, y asimismo, este material siempre se podrá emplear en una instalación consumidora de cáscara, pero no siempre se da la reciprocidad.

Los certificados que lo avalan, el volumen de producción, la calidad y la eficacia son los factores que hacen que el pellet este posicionado en la cabeza de la lista de los combustibles renovables.

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